Instagram ha experimentado un rediseño significativo, motivado por la necesidad de competir con otras plataformas. Este cambio elimina el tradicional formato cuadrado en sus publicaciones, que ha caracterizado la aplicación desde su lanzamiento en 2010.
La red social ha adoptado un feed vertical, abandonando así el formato 1:1 en favor de publicaciones rectangulares y alargadas. Este desarrollo afectará especialmente a los creadores de contenido, quienes deberán reinventar su estilo para adaptarse a las nuevas dimensiones.
La creciente popularidad de plataformas centradas en el contenido de vídeo vertical ha llevado a Instagram a modificar su enfoque. Los usuarios han mostrado preferencia por este tipo de contenido, y Instagram busca mejorar la experiencia inmersiva para atraer y retener la atención del público.
Los creadores de contenido deberán adaptarse al nuevo formato 4:5, lo que implica que sus plantillas actuales ya no serán efectivas. Las herramientas que utilizan también tendrán que ser actualizadas, ya que el material previamente producido ya no se visualizará correctamente.
Para facilitar esta transición, los usuarios pueden emplear opciones de edición como ‘Rellenar’ para ajustar las imágenes al nuevo tamaño, aunque esto puede resultar en distorsiones. También existe la opción de añadir bordes, aunque esto podría no ser estéticamente atractivo y servir solo de solución temporal.
Este cambio promete transformar de manera significativa la interacción con la aplicación. Parece ser un ajuste a largo plazo, alineado con las tendencias contemporáneas del consumo de contenido en redes sociales.